La organización Vegetarianos Chile lanzó este año 2015 la campaña nacional #NosonMuebles, que tiene por finalidad cambiar el estatus jurídico de bienes muebles a seres sintientes de los animales no-humanos en el código civil. La campaña se inspira en el proyecto que fue aprobado en Francia el año pasado, que tuvo como finalidad reconocer a perros y gatos como seres dotados de sensibilidad, pero no como personas no-humanas. En efecto, dicho proyecto pretendía sancionar con pena de cárcel el maltrato o abandono de aquellos animales usados como objetos de compañía.

Leyendo el reducido texto sobre la campaña #NosonMuebles, algunas entrevistas y el vídeo de lanzamiento que dura cerca de dos minutos, podemos advertir la ideología bienestarista. Se menciona: “La iniciativa será la base para otras leyes contra el maltrato. Países como Alemania, Austria y Suiza, ya lo han hecho y de esta forma han protegido a sus animales”, es decir, no se busca que el resto de animales no sean tratados como propiedades o reivindicar sus derechos como personas no-humanas, sino reformar o regular su esclavitud. Además se suma el evidente especismo, pues sólo considera a los animales utilizados como objetos de compañía: perros y gatos.  No aparecen cerdos, gallinas o vacas en esta campaña, animales que son tratados como meras cosas o recursos para nuestros fines.

La campaña #NosonMuebles no tiene coherencia respecto a los Derechos Animales y a mi juicio es completamente inmoral, porque viola el principio de igualdad. Se considera al resto de animales de manera inferior, reduciendo nuestra relación moral con ellos al mero trato que reciben por parte de los propietarios. En ninguna parte se menciona el derecho fundamental que ellos tienen; el derecho a no ser tratados como propiedades de los humanos. Tampoco se incluye a todos los animales que son víctimas de la explotación especista, esto debería ser implícito en cualquier campaña que tenga como base los derechos animales. Si nos oponemos al estatus jurídico y moral de los demás animales, que dice que ellos son cosas u objetos para fines humanos, entonces lo coherente es reconocer que ellos tienen el derecho fundamental a no ser tratados como propiedades.

La campaña dice que el resto de animales no deberían ser tratados como cosas u objetos, pero los miembros aclaran que no se busca perjudicar el derecho de propiedad que ejercen los humanos sobre el resto de animales, sino dejar de tratarlos como cosas. ¿Tiene algún sentido? No, no lo tiene. Decir que los demás animales no deberían ser tratados como meras cosas u objetos, implica necesariamente ¡no usarlos para fines humanos! Utilizar a alguien sin su consentimiento explícito, consciente e informado, es tratar a alguien como cosa. Los animales no-humanos no pueden dar su consentimiento, por tanto cualquier utilización que hagamos de ellos es un abuso. 

Si nos importan los demás animales y entendemos que ellos no deberían ser tratados como cosas u objetos para nuestros fines, entonces deberíamos educar sobre veganismo. El veganismo debe ser la base de cualquier campaña o proyecto que pretenda defender sus derechos, pues como principio se opone a su explotación. Sin veganismo, es como defender los derechos humanos y aceptar la esclavitud humana.

¿Es un progreso moral y legal cambiar el estatus jurídico de bienes muebles a seres sintientes en los demás animales?

No hay evidencia que respalde esa creencia. Los cambios jurídicos en países como Francia, está centrado en determinados animales y sólo regulan el trato que reciben. Jurídicamente no tiene sentido, no impide que el resto de animales sean explotados o utilizados para nuestros fines, pues los humanos podrán seguir usándolos de diferentes maneras. 

En el ámbito moral tampoco hay progreso, más bien un retroceso. No trata el problema de fondo; la creencia de que el resto de animales existen para el servicio de los humanos. Este tipo de iniciativa refuerza la idea de que no existe problema moral en explotar animales, pues sólo pretende regular los abusos o malos tratos por parte de los humanos. Esto último es implícito en la campaña #NoSonMuebles.

Lo que pretende esta campaña no es garantizarles derechos a los demás animales, sino ratificar su sintiencia en lo legal, con el fin de facilitar la implementación de normas más eficaces que combatan la manera de cómo los tratamos. El bienestarismo reconoce que ellos sienten, eso no cabe duda, las leyes bienestaristas tienen como objetivo regular la forma en que tratamos a los animales no-humanos, precisamente porque son seres sintientes. El bienestarismo asume su sintiencia, pero no asume que el resto de animales tienen el derecho fundamental a no ser tratados como nuestras propiedades. 

En conclusión, si queremos que se reconozcan los derechos de los demás animales y su condición de persona, la educación vegana es la respuesta. Debemos educar a la población humana bajo la idea que ellos no existen para nuestro beneficio, sino para desarrollar sus vidas en libertad; libres de sometimiento humano. Una vez que nuestra relación moral con el resto de animales progrese en ese sentido, será necesario reflejar estos cambios en el ámbito jurídico. La conciencia colectiva es la que cambiará las leyes a favor de los derechos de los demás animales, no al revés. Por lo tanto, la educación vegana es fundamental para ese progreso que esperamos.