Ideologías en el ámbito animalista

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Introducción

Para un tema importante como los Derechos Animales, el análisis de las ideas debiese ser un pilar fundamental. Un sólo error podría significar el perjuicio de las víctimas o producir efectos contrarios a lo esperado, como ha sucedido en otras reivindicaciones sociales.

Existen tres tipos de ideologías que predominan en el ámbito animalista: bienestarismo, neo-bienestarismo y abolicionismo. En este ensayo pretendo hacer un breve análisis de cada ideología y concluir cuál de ellas deberíamos adoptar en la defensa de los Derechos Animales.

Evolución del pensamiento moral sobre los demás animales

La cuestión de los Derechos Animales es un tema controversial en el mundo occidental, existen opiniones divididas y una serie de movimientos que sostienen ideologías diferentes. No es un tema moderno o contemporáneo, pues se remonta incluso desde la filosofía antigua, exponentes como Pitágoras, Porfirio, Plutarco y Theopastrus. Es en la Edad Moderna que el pensamiento moral sobre los animales empieza a evolucionar y es abordado por distintos filósofos, como Emmanuel Kant, John Locke y Arthur Schopenhauer.

La cultura occidental antes del siglo XIX no reconocía que los animales fueran sujetos de consideración moral, pues se creía que eran “máquinas con movimiento” hechas por Dios (sin alma), sin ninguna facultad de sentir o pensar. El primer filósofo de la Edad Moderna que se oponía a esa creencia fue Emmanuel Kant (1724 – 1804), quien reconocía la capacidad de sentir en los animales, pero negaba que la humanidad tuviera alguna obligación moral directa con ellos. Kant afirmaba que los animales sólo existen como medios para nuestros fines, a diferencia de los seres humanos que son fines en sí mismos y no pueden ser usados exclusivamente como un medio para satisfacer fines ajenos. En su libro Fundamentación de la metafísica de las costumbres”, sostenía que únicamente los humanos tienen valor moral inherente; porque pueden razonar, ser conscientes de sí mismos y reflexionar sobre las normas morales.

La revolución en el pensamiento moral sobre los animales ocurrió con el filósofo utilitarista Jeremy Bentham (1748 – 1832), quien sostuvo en su libro The Principles of Morals and Legislation que la humanidad sí tenía una obligación moral directa con los animales. Su famosa frase: “La cuestión no es ¿pueden razonar? o ¿pueden hablar?, sino ¿pueden sufrir?” generó un cambio de paradigma, porque se reconocía que los animales tenían el interés en no sufrir o evitar el daño y contraponía a la noción de que sólo eran máquinas con movimiento.

Las ideas de Bentham fueron recogidas por el filósofo utilitarista Peter Singer (1946), que las afinó en su libro Liberación Animal”. A pesar de que Singer es conocido como un referente de los Derechos Animales, su postura es opuesta a la ética de derechos, pues se basa en el utilitarismo. Su filosofía sostiene que no hay problema moral en explotar animales o incluso matarlos, porque en su opinión no tienen un interés genuino en seguir existiendo (a diferencia de los humanos), sino que sólo quieren evitar el sufrimiento. Por tanto Singer establece una jerarquía moral: los intereses de los humanos tienen un lugar privilegiado frente a los intereses de los animales.

Tom Regan (1938 – 2017), fue un filósofo y profesor de Filosofía estadounidense. Es autor de cuatro libros sobre la filosofía de los Derechos Animales, el más influyente y revelador fue el libro The Case for Animal Rights”, porque adopta una postura absolutista y deontológica de Kant sobre la ética, pero realiza una crítica a la suposición de que sólo los seres racionales tienen valor moral y merecen respeto moral absoluto. Regan objeta esa suposición, afirma que el estatus moral no depende de la capacidad de razonar, de comprender las normas morales o de tener una idea sobre el valor inherente, sino de la capacidad de ser un “sujeto de una vida”, es decir, un ser que tiene deseos, una vida emocional, creencias, sentido del futuro, propósitos y una entidad propia a lo largo del tiempo. Pero finalmente Regan establece un tipo de jerarquía moral, lo fundamenta en una supuesta capacidad de experimentar más satisfacciones futuras en los humanos, por tanto, al igual que Singer privilegia a los seres humanos sobre el resto de animales.

El gran giro en el pensamiento moral sobre los animales, sucedió con el trabajo e investigación del profesor y abogado estadounidense Gary  Francione (1954), quien postula un enfoque absolutista y deontológico que prescinde de las jerarquías morales; señala que la capacidad de sentir o la sintiencia, es el único criterio relevante para el estatus moral, sin importar la capacidad de raciocinio o de experimentar más sucesos satisfactorios en el futuro. Francione comparte al igual que Kant y Regan el valor inherente, pero lo extiende a todos los seres con capacidad de sentir; si un ser es sintiente, entonces tiene un valor moral absoluto.

Francione postula que todos los animales con capacidad de sentir, deben ser tratados moralmente de manera igual; sus intereses básicos o relevantes deben ser considerados al mismo nivel, pues son los mismos intereses, aunque se den en individuos diferentes. Esto lo llevó a postular el enfoque abolicionista de los Derechos Animales, que se basa en la capacidad de sentir y en un único derecho absoluto: el derecho a no ser tratado como propiedad.

Las posturas de Bentham, Singer, Regan y Francione, fueron tomadas por distintas organizaciones desde finales de los años setenta, que originaron diferentes tipos de movimientos que dicen defender a los animales. Hay tres ideologías que predominan en el ámbito animalista: los bienestaristas, los neo-bienestaristas y los abolicionistas.

Tres movimientos: tres ideologías

En las definiciones siguientes me baso en los libros de Gary Francione y en su blog personal, donde explica las diferencias significativas entre la teoría y la supuesta práctica de los Derechos Animales.

El bienestarismo es una ideología de tipo consecuencialista, porque se basa en las consecuencias o efectos que genera la explotación animal (peletería, avícola, láctea, zoológicos,), esto es, el sufrimiento deliberado; causado por la violencia física y psicológica. Los bienestaristas creen que los humanos tienen un deber de no infligir sufrimiento innecesario a los animales, pues reconocen en ellos el interés de evitar el sufrimiento o el daño. Por tanto se preocupan por las condiciones o la forma en que se lleva a cabo el uso de animales. Ejemplo de bienestarismo son las campañas que buscan regular la explotación animal, por medio de políticas públicas de bienestar animal: mejoramiento de jaulas, transporte, sacrificio, etc.

Existe una variante del bienestarismo clásico conocido como neo-bienestarismo, son los nuevos bienestaristas que postulan que el fin de su movimiento es la abolición de la explotación animal, pero los medios o estrategias que utilizan son de corte bienestarista. Un ejemplo de neo-bienestarismo son las campañas monotemáticas de la famosa organización Peta: People for the Ethical Treatment of Animals, que buscan prohibir determinadas formas de explotación animal (rodeo, zoológicos, circos con animales,) por medio regulaciones. Para los abolicionistas esto resulta contraproducente, injusto y contradictorio, por las razones siguientes:

Primero, es contraproducente porque las prohibiciones no afectan el estatus de propiedad que padecen los animales, sino que legitima ese estatus. La regulación implica continuidad o mejoramiento de una actividad, no su abolición. Segundo, es inmoral porque viola el principio de igualdad, pues si lo extrapolamos al escenario de los humanos, no haríamos regulaciones a la esclavitud humana ni trataríamos la injusticia de manera parcial. Cuando se trata de Derechos Humanos somos absolutistas. Y, por último, es contraproducente porque no hay coherencia entre los fines y los medios. Para entender mejor este punto, tomaré el siguiente caso que ejemplifica la contradicción de medios y fines: el discurso de Barack Obama sostenía que debíamos abogar por la paz, pero en la práctica se utilizó la guerra como medio para conseguir ese fin. ¿Cómo es posible conseguir la paz por medio de la guerra? La guerra no es compatible con la paz, son opuestos, es una contradicción entre fines y medios. Del mismo modo, los bienestaristas se contradicen al postular que su fin es la abolición de la explotación animal, pero utilizan como medio reformas o regulaciones a la explotación animal.

Negocio animalista

Hay tres aspectos del movimiento bienestarista y neo-bienestarista que no he mencionado anteriormente: sus ideologías resultan ser rentables, quienes lideran las grandes organizaciones tienen un estatus de poder y además no se educa sobre los Derechos Animales. Esto ha sido motivo de denuncia y crítica constante por parte de los abolicionistas, porque las grandes organizaciones reciben dinero por medio de donaciones, trabajan en conjunto con las mismas industrias o empresas que explotan a los animales y además estafan a la gente. Lo que hacen es auto-financiarse a sí mismas y a sus dirigentes, se sirven de las desgracias de los animales para beneficiarse a sí mismas. Las organizaciones venden un producto de marketing; la promesa que ellos ayudarán o defenderán a los animales, pero necesitan de las donaciones para llevarlo a cabo.

Las organizaciones bienestaristas y neo-bienestaristas, defienden una ideología que esconde sus verdaderos intereses y además implantan una falsa conciencia; implantan un problema y luego venden la solución. Podríamos considerar que es una conciencia enajenada, porque no responde a una participación consciente de la gente. Ambas ideologías no admiten el pensamiento crítico. 

Abolicionismo

Por último, tenemos la ideología abolicionista propuesta por Gary Francione como una necesidad de compromiso y coherencia si los animales importan moralmente. Es una extensión de la postura abolicionista surgida en Inglaterra en el siglo XVIII, que tenía por objetivo eliminar el estatus de propiedad que padecían los esclavos negros y por tanto abolir de esa manera su condición de esclavo. El abolicionismo se diferencia de manera radical y está al otro extremo de las dos primeras, pues es partidaria de una ética deontológica de derechos morales o inalienables que tienen los animales con capacidad de sentir. Se postula que debemos rechazar la explotación animal en sí misma, independiente del trato o las condiciones en que se lleve a cabo. Según los abolicionistas, si nos basamos en el principio de igualdad, no hay razón moral que justifique excluir al resto de animales de la consideración moral, pues ellos tienen un interés genuino en seguir existiendo, evitar el daño y en ser libres.

Existe un prejuicio milenario denominado especismo, que nos inculcan desde temprana edad por medio de la educación. Este prejuicio excluye a los animales de la comunidad moral (homólogo al sexismo, xenofobia, racismo,) y es la causa directa de la explotación o uso de animales. Por tanto los abolicionistas pretenden abolir la explotación animal por medio de un activismo pacífico (similar a como activaron los abolicionistas de la esclavitud negra), esto es: educación vegana, creativa y no-violenta. El imperativo moral o principio fundamental que defienden es el veganismo; un principio moral que se opone a la explotación o uso de animales. En palabras de Francione:

“Si los animales importan moralmente, entonces ser vegano no es una opción sino una necesidad. Es un imperativo moral. Si no eres vegano, estás participando directamente en la explotación de animales”.

El enfoque abolicionista propuesto por Gary Francione, tiene seis principios primordiales:

  1. Los animales no-humanos tienen el derecho a no ser tratados como propiedades de los humanos, tienen este derecho fundamental. 

Es un derecho fundamental o requisito para la posesión de otros derechos reconocidos, porque las propiedades o cosas no tienen derechos ante la ley, sólo sus dueños los tienen.

Todos los animales (no-humanos) del mundo están sometidos a un estatus de propiedad, bajo la ley son cosas o recursos que están a disposición de los humanos. Ese estatus no permite que sus intereses sean considerados en el ámbito legal y además se protege a través del derecho de propiedad, que es un derecho que tienen los dueños sobre sus cosas.

2. Las campañas de reformas de bienestar animal y las campañas monotemáticas son moralmente objetables y en la práctica ineficaces. Se aplica el principio de igualdad; si estamos de acuerdo que no es moralmente aceptable regular la esclavitud humana, porque viola la dignidad de los humanos e implica tratarlos como cosas, entonces por la misma razón es objetable si las víctimas son otros animales. La especie es irrelevante.

3. El veganismo es un imperativo moral, si los demás animales tienen el derecho a no ser tratados como propiedades, entonces no podemos justificar moralmente usarlos o tratarlos como mercancías para nuestros fines. Si no somos veganos, entonces seremos participes de la explotación animal y estaremos violando su derecho fundamental a no ser tratados como propiedades.

4. La única característica o facultad para que un animal tenga el derecho fundamental de no ser tratado como propiedad, es la capacidad de sentir. La cognición o el grado de raciocinio es irrelevante, porque no interfiere en los intereses de los animales ni en su propio valor moral.

5. Se reconoce la relación inextricable (difícil) entre los derechos humanos y los derechos animales. Rechazamos el especismo porque excluye a los demás animales del universo moral y legal a causa de la especie, el cual es un criterio irrelevante, al igual que el racismo o el sexismo. Se trata de justicia elemental, no hay coherencia ni sentido si nos oponemos a una determinada discriminación arbitraria, pero al mismo tiempo somos partícipes de otras.

6. La adopción de la no-violencia en el movimiento por los Derechos Animales. El problema con el que estamos lidiando no va a ser solucionado con violencia, la violencia trae más violencia.

Conclusión

La ideología

No podemos escapar o alejarnos de la ideología, pues todas las posturas e incluso el ámbito de la ciencia se basan en un sistema de ideas. Para alejarnos de la ideología tendríamos que alejarnos de las propias ideas, pero esto no es posible. Por tanto nos queda elegir si la ideología adoptada se basará en prejuicios y errores, o se basará en hechos empíricos y en la lógica. Por muy perniciosa, irracional e incoherente que pueda ser una ideología en concreto, no es propio del concepto mismo. Una ideología que se base en la razón, en la lógica y en los hechos, puede dar lugar a ideas justas, racionales y objetivas.

Bienestarismo y neo-bienestarismo, parecen ser posturas dogmáticas respecto al conocimiento, pues aceptan ciertas creencias sin cuestionarlas o no verifican si tienen concordancia con la realidad. Por ejemplo: la evidente contradicción de fines y medios en la ideología del neo-bienestarismo. Por el contrario, el abolicionismo parece ser una postura criticista, es decir, reflexiva y critica con sus propios lineamientos y de las demás.

Si analizamos los fundamentos del abolicionismo, éstos se basan en hechos empíricos y en la razón. Primero, el hecho empírico de la sintiencia no se considera de manera parcial como lo hace el bienestarismo, que sólo reduce la cuestión moral al mero sufrimiento. Los animales (incluyéndonos) tenemos otras sensaciones e intereses, además de sentir dolor y evitar el daño. Segundo, se teoriza acerca de las causas de la explotación animal y sus soluciones. Tercero, existe coherencia de principios y se aplica tanto a los medios como a los fines.

La ideología del abolicionismo resulta ser justa, racional y objetiva. Es justa porque se basa en el principio de igualdad y en el respeto al valor inherente de los individuos. No existe arbitrariedad en la consideración moral del resto animales. Es racional porque se basa en evidencias empíricas, históricas, en la razón y en la lógica. Por lo tanto es coherente en el discurso y en la práctica. Es objetiva porque reconoce la causa de la explotación animal (especismo) y aplica una solución que corresponde (educación vegana). 

Si nos importan moralmente los demás animales, entonces deberíamos adoptar la ideología abolicionista. Primero, porque asume el veganismo como base o imperativo moral. Sin veganismo, es como defender los derechos humanos y aceptar la esclavitud humana. Segundo, porque se basa en evidencias y existe el ejercicio del pensamiento crítico. Tercero, porque es una postura coherente y justa, no existe contradicción entre fines y medios y además se fundamenta en el principio de igualdad.

Bibliografía complementaria
Terry Eagleton. (1997). Ideología, una introducción. Barcelona, Buenos Aires y México: Paidós.
Tom Regan. (1980). Derechos Animales, Injusticias Humanas. PDF: https://bit.ly/2wShtBT
Tom Regan. (2004). Derechos Animales y ética medioambiental. PDF: https://bit.ly/2NoOpez 
Gary Francione. (1996). Rain without Thunder: The Ideology of the Animal Rights Movement. Philadelphia: Temple University Press.
Gary Francione. (2000). Introduction to Animal Rights: Your Child or the Dog. Philadelphia: emple University Press. (Páginas: 24 en adelante)
Gary Steiner. (2011). The Differences Between Singer, Regan, and Francione. For The Abolitionist/VeganUK.net, https://bit.ly/2hbUQ2k
Destutt De Tracy, Antoine (1805) Éléments d’idéologie. II, Grammaire, Paris, Courcier.
Entrevistas y conferencias
Peter Singer – Andrew Derton. (2005). La vida y sus alrededores, de Página 12. Sitio web: https://bit.ly/2nQVOot
Peter Singer – Catherine Clyne. (2006). The Satya Interview with Peter Singer, de SAYTA. Sitio web: https://bit.ly/22oNVBW
Gary Francione – Una muy breve introducción al Enfoque Abolicionista (2016). Sitio web: https://bit.ly/2PAAzEq
Gary Francione – El neobienestarismo (2011). Sitio web: https://bit.ly/2o6RYrK
Reconocimiento Oficial de la Conciencia Animal. Sitio web: https://bit.ly/2MOXOMf
James LaVeck – El movimiento abolicionista de la esclavitud humana. Sitio web: https://bit.ly/2rP9nsk
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2 comentarios sobre “Ideologías en el ámbito animalista

  1. Debatamos sobre el porque se le debería llamar neo-abolicionistas a quienes tu llamas neo-bienestaristas. Tengo argumentos de sobra, y uno de mucho peso. ¿Debatamos?

    1. ¿Eres la misma persona que comentó antes? No voy a tolerar que se viole las normas que he establecido en este blog. No tengo ningún problema en debatir, siempre y cuando se haga de manera civilizada y se consideren los argumentos expuestos.

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